
El deporte uruguayo se vió conmovido por los hechos de violencia ocurridos el pasado viernes en las inmediaciones de la cancha de Aguada, donde jugaron por el Metropolitano de Basketball Nacional frente a 25 de Agosto. Dos jóvenes de 15 y 17 años murieron: uno a causa de una puñalada, el otro tras recibir dos balazos.
Como siempre pasa en estos casos, la sociedad, los políticos, los periodistas, los "periodistas" y toda persona que tenga el derecho al habla, pusieron el grito en el cielo.
La cuestión es que se escuchan y se leen todo tipo de comentarios acerca de lo horrible de la situación y del tema de la violencia en si, pero particularmente lo que a uno le llama más la atención son las soluciones que la gente con la cual uno conversa o lee en los foros de internet plantea sin tapujos y sin un análisis previo de lo que está diciendo.
Hay personas que están pidiendo que las autoridades no tomen en cuenta los derechos humanos de los delincuentes (ya que no piden que se pudran en la cárcel precisamente, sino 2 metros bajo tierra), otros que piden la renuncia de Tourné (actividad que hoy en día es más popular que la torta frita), otros que dicen que acá se necesita "mano dura" y nunca te terminan de explicar lo que quisieron decir con eso (que es lo que da más miedo), y otros que simplemente se lamentan por lo sucedido y que, por más que quieran proponer una solución, se limitan a sus capacidades y dan sus condolencias a las familias de las víctimas.
Nadie aquí está avalando la conducta de los asesinos de los dos muchachos (por si alguno pensó eso), solo estamos tratando de hacer un análisis de lo que nos dejan este tipo de sucesos a nosotros como ciudadanos. Hasta ahora la conclusión que vamos sacando es que nos saca lo peor de adentro de cada uno, el instinto más salvaje del "ojo por ojo, diente por diente".
Cada vez que pasan estas cosas, la indignación le gana al común denominador de la población, pero esta cruza la delgada línea entre el deseo de ver que se haga justicia y la sed de venganza. A esto hay que sumarle los que se aprovechan de este tipo de situaciones, y hacen propaganda en año electoral con pasacalles que dicen "Con los delincuentes: TOLERANCIA CERO", que viniendo de la persona equivocada (no voy a nombrar a la persona, simplemente pase por Agraciada y Lucas Obes y lo verá) tiene un significado más propio de sentimientos de 24 de Agosto, con gente de mucho verde (color que estuvo de moda en toda Sudamérica) transitando nuestras calles.
¿Quién está más enfermo? ¿Quien comete el delito por un poco de falopa o el que reacciona al robo llevando a cabo acciones peores que las del delincuente? Todos sabemos que no es una situación fácil la que se está viviendo con el problema de la pasta base, y el hecho de que las personas se agarren a trompadas o a balazos por una institución deportiva es netamente de Australopithecus, pero de ahí a pedir que vuelvan los militares y hacer política con este tipo de muertes me parece de lo más asqueroso que he leído y escuchado.
Los propios opinólogos de los foros de internet o los que aparecen en televisión terminan convirtiendo todo en una cuestión política y pasional, en vez de proponer un trabajo conjunto sin importar la corriente política, religiosa o filosófica, lo cual contribuye a que nos violentemos. Se quiere resolver la violencia comenzando por la violencia. ¿Por qué se da así? Porque todos necesitan y quieren trepar. Todos necesitan un poco de poder. Todos prestan su voz y voto al que lo acomode en el mejor sillón, o le pase más tarasca, como dice Darwin Desbocatti.
Qué razón que tenía La Renga... http://www.youtube.com/watch?v=_AEqUOTKrUU
Saludos.
Mauricio








